Blogia
La Morada del Unicornio

Artículos

La información

La información

¿Han oído hablar de la libertad  de información? Curiosamente, cuando oí por primera vez hablar de dicho tema, por alguna extraña razón, resonó en mí ese tópico de lo del vaso medio lleno o medio vacío. Si me preguntan, no les sabría decir qué relaciones hay en mi mente, que a veces dan estos curiosos resultados. Supongo que el producto de esta relación, se debe al proceso de relativización, que afecta a todas las esferas de la sociedad. Y en especial, a la curiosa autonomía que nos tomamos para opinar.

Tanto el informar, como el derecho a ser informado, han caído en un sombrío libertinaje. Respaldado a su vez, por un infundamentado todo vale.

La libertad de información, da pie a la libertad de expresión… y el ciclo acaba, o empieza, como quieran verlo, en que todo el mundo sabe de todo…y añadiría que nadie sabe de nada, como bien apunta el refranero español.           

Ya, desde la Antigua Grecia, se distinguía entre la verdad y la opinión. No se trata pues, de que tropecemos con los mismos errores, pero ocurre que tomamos por verdad la opinión, u opiniones.

Los más relativistas, pensarán que la verdad no es absoluta, y yo estoy con ese pensamiento. Pero es necesario crear unos valores, normativizar unos hechos, para tener algunos sustentos.

Es vergonzoso que tras la radio, la televisión, Internet, el cine y la prensa, haya unas manipulaciones tan obvias, como carentes de argumentaciones sólidas… y tantas tonterías, como canalladas, vayan a misa a diario.

Si analizásemos nuestra engreída libertad, veríamos que se respalda únicamente sobre frases hechas, copias de copias, opiniones que transformamos en nuestras verdades, pero que proceden la mayoría de dudosas sentencias.

Citando un ejemplo palpable, podría decir, que salvo excepciones, la mayoría de españoles somos simpatizantes del Real Madrid o del F.C. Barcelona. Trasladando esta generalización, transformada en ejemplo futbolístico, a la política. Tenemos, que hay dos grandes partidos: el PP y el PSOE. Y tristemente, se es de uno o de otro… bien digo tristemente, refiriéndome a nuestros comportamientos borreguiles. Y, si no se es, de ninguno de estos dos partidos, como es mi caso, se tienen unos ideales u otros. Que van cicatrizando en nuestra ignorancia, alzándose como eternas verdades.

Resumiendo, nos estamos convirtiendo en hinchas, forofos de partidos políticos. Generalizo, y me equivoco en hacerlo, pero desde hace un tiempo, veo como defendemos a un partido político, sin importarnos las razones que defiende, y las acciones que ejecuta. No hay más que ver u oír, cualquier tertulia televisiva o radiofónica, o leer tal artículo periodístico, donde tal señor o señora, que trabaja para tal o cual periódico, o informativo, ha de opinar ofreciendo fidelidad al grupo que representa. Su voz, es el eco comprometido del rebaño. La repetición de una información que quiere pasar por novedosa, por subjetiva, por propia y original.

No hay libertad de información, en los medios de comunicación. Y en consecuencia, no se da el derecho de ser informado imparcialmente. Inconscientemente, se nos da un mensaje subliminar, una parcialidad que quiere pasar desapercibida, pero deja un poso de adoctrinamiento en las masas. Y luego, se da lo que les vengo contando: todo el mundo se ve en el derecho de hablar,  aun sin fundamento.

Yo mismo, les hablo desde un blog, y no creo que haya algo que esté más cerca de la opinión que esta herramienta. Desde luego, no aspira a ser algo más sentencioso, ni serio, que la ponencia subjetiva de mis pensamientos.

 

Frío

Frío

Podría decir, que Noviembre ha sido un mes frío en palabras. Diciembre está llegando a su Ecuador, y también está quedando escaso de artículos. Pocas palabras para tantos hechos.

Realmente, escribí y continúo haciéndolo. El mayor número de estos escritos, andan en el interior del ordenador, esperando su publicación en el blog, o su olvido. Otros, permanecen en la taquilla del trabajo, o entre las hojas de libros, haciendo las veces de separador. También quedaron algunos en los bolsillos traseros de mis pantalones, y en los apuntes de la facultad.

He seguido escribiendo todo aquello que me merecía una crítica. Aquello que me ha hecho detenerme a conciencia. Aquello que no supe y pude digerir fácilmente. Pero ha ido quedando en un segundo plano, lo reconozco, por mi dejadez y despreocupación por el hábito. O porque no me gustó, simplemente, su aspecto final.

Cierto es, que hay días que me faltan horas. Pero hay otros, donde el tiempo lo ocupo en un no hacer nada, cansino, que me va envolviendo en un estado aletargado de pasa-horas. Engordado por Internet, televisión, videoconsola, o cualquier pasatiempo fútil. Suelo funcionar mejor, esos días de desmedido estrés, en los que cada momento tiene su significado, y cada tarea su tiempo.

Me da la sensación, incómoda, de que ahora que gozo de más tiempo, lo pierdo con mayor facilidad.

A todos nos gusta pasar un Domingo, (supongo que a la mayoría al menos), recostado en el sofá, empalmando películas. En el calor del hogar, esquivando las bajas temperaturas. Os lo dice, uno que sabe muy bien, lo que es trabajar días festivos. Pero al final del día, después de pasar toda la tarde en horizontal, en un duermevela agradable… por lo menos a mí, me da la impresión de haber, no siempre, perdido el tiempo.

Me explico. Si no fuimos a almorzar con unos amigos, o a ver a la familia, por pereza, siempre queda ese resquemor interno. Si no hice deporte, y me inflé de comer porquerías, siempre queda ese resquemor interno. Y así, una larga lista.

En la elección está la ganancia, pero también la pérdida. Y personalmente, me gustaría elegir un esquema de vida más regular. No andar siempre resuelto en motivaciones fugaces, no duraderas.

No prometeré que seré constante en el blog, que será un puntual diario... Ya lo hice una vez, y vieron el desastroso resultado. No soy formal, no lo fui, ni tampoco muero por serlo.

 

MÁLAGA - GRANADA (136 KILÓMETROS)

MÁLAGA - GRANADA (136 KILÓMETROS)

Sí, ya sé que pensarán que estamos locos. Pero mi compañero de rutas cicloturistas y yo, decidimos después de nuestra hazaña de Ronda, ir a Granada. Un reto más exigente, y que necesita más preparación, por eso aún no sabemos con certeza, la fecha de la gesta.

Poder, es querer, no lo olvidéis. Aquí os dejo la altigrafía, por si os animáis a venir con nosotros. Y un enlace con mi otro blog, para verla desde otra perspectiva. Un saludo.

Enlace: http://la-morada-del-unicornio.tublog.es/archives/2008/11/12/m-laga-granada

PIPO

PIPO

Éste es Pipo. El nuevo componente de nuestra familia. Lo adopté de la protectora de animales de Torremolinos, Parque Animal, el pasado Viernes.

Pese a su juventud, y fama de arisco que tienen los gatos… se ha adaptado muy bien. Es muy cariñoso, siempre anda buscándonos, para que le demos juego y mimos. Le encanta quedarse dormido en nuestro regazo. Qué os voy a decir, se nos cae la baba con nuestro nuevo inquilino.

Bienvenido a nuestro hogar, Pipo.

Re - encuentro

Supongo, que tendría que haberte pedido permiso para acercarme. Y, no sólo me aproximé sin previo aviso, te acaparé, sin saber qué pensabas…

Recuerdo, que la última vez que nos vimos, fue una cálida noche de verano. Tres meses atrás…

Reconozco, que no pensé más de dos días en ti. Excediéndome por tu olvido, más de noventa largos días. Me habrás repudiado por ello. Maldecido, e incluso cantado en tu soledad, aquella canción de Silvio Rodríguez, Ya no te espero, que juntos compartíamos los días tristes.

No te pregunté, si pasabas calor allá en tu destierro. O quizás frío, ahora que te vuelvo a encontrar. Simplemente, me tomé la libertad de volver a abrazarte, sin saber qué respuesta obtendría. Guiado por la inconsciencia, desnuda de sentimiento alguno.

Era lógico, pasado el tiempo, y tras el primer contacto que tuvimos, te mostrabas indiferente. Reacia a mis caricias. Muda y esquiva… te intenté contar cosas, ya narradas. Conocidas por los dos. Anécdotas del pasado, que no supe interpretar, pese a tu buena disposición.

Mi timidez tras la caricia, se truncó en torpeza desmedida y, tristemente percibí, cómo tu voz sonaba desigual.

Al fin, aprecié tu queja en forma de desafino estructural. Había crecido mucho polvo sobre tu piel. Injustamente confinada al abandono, desaliñada, parecías más abatida…

Sentí entonces, atravesar la culpa en mí, a pesar de continuar acariciándote. Noté la lejanía, el tiempo que compartíamos se quebró,… supe que tendría que reconquistarte, sobre el abismo creado.

Te limpié el polvo, te afiné, y pacientemente, entre arrumacos y rasguños, fuimos compartiendo notas, empatizando en nuestro juego. Como antaño, cuando tu tiempo era el mío, y viceversa.

Conócete a tí mismo

Conócete a tí mismo

La célebre cita socrática: conócete a ti mismo, fue una de las razones, por las que me volqué sobre el estudio de la filosofía.

Pero, ¿es posible llegar a conocerse? Reconozco que a veces me sorprendo de mí mismo. Otras, la opinión de alguien, me han hecho cambiar la visión que tenía de una realidad concreta. Y creo que estamos braceando en una dialéctica vital, en la que hoy lo que se presenta como una verdad irrefutable, mañana se exhibe como falsable.

 

Además de ser un lánguido y tímido adolescente, que gustaba de jugar al fútbol, y salir con sus amigos…tuve la mala costumbre de pensar…

Tenía por dentro muchas inquietudes. Me superaban las dudas, que me hacían sentir en ocasiones un bicho raro.

Hoy en día, juzgo esta época vital como crucial en mi formación. Hasta aquella fecha, había abierto mis sentidos a lo externo. Había sembrado múltiples cuestiones, que comenzaban a enraizar en mí. Pero como en todo huerto, surgieron brotes rebeldes, que más que ayudar, desestabilizaban cualquier principio.

Me abrí al mundo, dejé abierto el mío, y evolucioné con las nuevas tecnologías. Sin tener apenas tiempo para mí, iba y sigo creciendo…

Gozaba de una libertad engañosa. Por una parte, seguía con mis rarezas: escribía mis preocupaciones, aprendía a tocar la guitarra, leía además de novelas, libros de filosofía, oía cantautores…

Actividades poco habituales, pensarán… pero mi círculo de amistades, almas comunes, tenían otras preferencias, las normales de la edad.

Quizás debí ser más asceta, haber interiorizado más, no haberme dejado llevar por la fuerza del grupo. Pero no contaría con la experiencia que poseo, y les cuento.

Y tampoco creo que sea tan importante conocerse, cuando he tenido siempre, la suerte de rodearme de gente que me ha ido diciendo como soy. Aunque, en ocasiones, no nos guste oír cómo somos…

Mi retiro

Mi retiro

Se levanta el día gris, vuelve a llover sobre mojado. Y yo aquí, en el mustio aeropuerto, inserto en la afligida ciudad, trabajando otro melancólico domingo.

Recuerdo que me asaltó el deseo de escapar. Dejar mi labor, todo deber y huir a mi retiro. Oler la tierra mojada. Recogerme frente a la chimenea, e impregnarme del hedor a leña quemada.

Pasear sin rumbo, pensar sin tiempo, descansar sin descanso.

Respirar el aire que baja de la sierra, y no la asfixiada atmósfera de queroseno. Oír el trino de pájaros, el viento golpear los árboles, el silencio de la huerta…

Pero hoy, tocaba bregar con los aviones y su tremendo murmullo. Con la prisa capitalista…

Quedaba lejos mi deseo, sólo palpable, tímidamente, en mi imaginación.

Amor propio

Amor propio

Partimos del sujeto. De la subjetividad humana que se crea al pensar. Me remonto pues, al nacimiento de la filosofía moderna. Al yo sustancia pensante (res cogitans).  Me imagino al Descartes de las Meditaciones. Dudando de todo, frotándose sus manos frías, metido en su bata, mientras se mece en una butaca, frente a una chimenea.  

Dudando de todo, excepto del ejercicio de la duda. 

Desde este instante, el sujeto humano, cae rendido a las redes de su propio ego.  

Será capaz de poner en análisis, su invención. El objeto ya no serán sólo las cosas físicas de la naturaleza. Creará otras ciencias, llamadas del espíritu: psicología, hermenéutica, historia, sociología, etc. Para estudiarse a sí mismo. Con lo que tenemos que los sujetos, pasan a ser objetos de análisis, para ellos mismos.

Ya no es Dios quien me da respuestas. En su lugar, el hombre se ha alzado, divinizado por un humanismo que promete dar las respuestas que Dios no ha satisfecho.

 

Pero no todo se reduce a un conócete a ti mismo, que tanto ha promulgado la filosofía, a lo largo de la historia. Tampoco se subyuga la labor humana, al conocer utilitarista, poniendo como herramienta de investigación a sus semejantes. ¡Qué triste sería la vida, si sólo utilizáramos la inteligencia al servicio de la Razón! Si no nos dejáramos empujar, en ocasiones por impulsos ciegos de racionalidad…

Imaginemos que salgo de mí, para ponerme en el lugar del otro, (empatía). Provoco un acto de des-personalización. Que a mi humilde entender, siempre será en sentido positivo, pues mi abandono, es ganancia de objetividad.

Se produce una introyección. Por tanto, hago míos, unos procesos mentales que no son propios de mi subjetividad.

La pérdida de subjetividad, es entendida consecuentemente, como un ingreso de perspectiva. Una pluralidad de conocimiento del medio, que siempre será efectiva.

Pero normalmente, las vivencias, de uno mismo, inyectadas en las normas de la sociedad, conducidas por la inconsciencia del hábito, son creadoras de sujetos. Permanecemos herméticamente cerrados al resto de sujetos. Empobrecemos nuestro horizonte, en una especie de solipsismo, en el que entendemos que nuestro mundo y nuestras circunstancias, son el mundo y circunstancias ajenas.

Esto se ve mejor, cuando tratamos con el amor: para dar amor, debo tener. Y eso sólo lo consigo, si antes he abierto mi individualidad al mundo. Si he conducido mi voluntad al conocimiento de los otros. Siempre me gusta recordarme que dar es recibir, porque son de esas sentencias, que no sólo son prácticas por su connotación simpática, sino que cuando realmente la pones en práctica, logras entender todo su alcance.

De este modo, si se cumple como profetizaron los estructuralistas,  la muerte del sujeto… ¿qué quedará de nosotros?  ¡Déjennos vivir con la ficción, no rompan nuestro sueño! Son muchos años de constructo humano, para que ahora nos vengan a decir, que estamos arrojados al mundo, desnudos de yo. Sólo hicimos de nuestro amor propio, un soporte vital.

Hay quien no ha digerido aún la muerte de Dios… ¿cómo desentrañar que el yo es otra ficción?