Frío
Podría decir, que Noviembre ha sido un mes frío en palabras. Diciembre está llegando a su Ecuador, y también está quedando escaso de artículos. Pocas palabras para tantos hechos.
Realmente, escribí y continúo haciéndolo. El mayor número de estos escritos, andan en el interior del ordenador, esperando su publicación en el blog, o su olvido. Otros, permanecen en la taquilla del trabajo, o entre las hojas de libros, haciendo las veces de separador. También quedaron algunos en los bolsillos traseros de mis pantalones, y en los apuntes de la facultad.
He seguido escribiendo todo aquello que me merecía una crítica. Aquello que me ha hecho detenerme a conciencia. Aquello que no supe y pude digerir fácilmente. Pero ha ido quedando en un segundo plano, lo reconozco, por mi dejadez y despreocupación por el hábito. O porque no me gustó, simplemente, su aspecto final.
Cierto es, que hay días que me faltan horas. Pero hay otros, donde el tiempo lo ocupo en un no hacer nada, cansino, que me va envolviendo en un estado aletargado de pasa-horas. Engordado por Internet, televisión, videoconsola, o cualquier pasatiempo fútil. Suelo funcionar mejor, esos días de desmedido estrés, en los que cada momento tiene su significado, y cada tarea su tiempo.
Me da la sensación, incómoda, de que ahora que gozo de más tiempo, lo pierdo con mayor facilidad.
A todos nos gusta pasar un Domingo, (supongo que a la mayoría al menos), recostado en el sofá, empalmando películas. En el calor del hogar, esquivando las bajas temperaturas. Os lo dice, uno que sabe muy bien, lo que es trabajar días festivos. Pero al final del día, después de pasar toda la tarde en horizontal, en un duermevela agradable… por lo menos a mí, me da la impresión de haber, no siempre, perdido el tiempo.
Me explico. Si no fuimos a almorzar con unos amigos, o a ver a la familia, por pereza, siempre queda ese resquemor interno. Si no hice deporte, y me inflé de comer porquerías, siempre queda ese resquemor interno. Y así, una larga lista.
En la elección está la ganancia, pero también la pérdida. Y personalmente, me gustaría elegir un esquema de vida más regular. No andar siempre resuelto en motivaciones fugaces, no duraderas.
No prometeré que seré constante en el blog, que será un puntual diario... Ya lo hice una vez, y vieron el desastroso resultado. No soy formal, no lo fui, ni tampoco muero por serlo.
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