Nunca jamás
Una vez conocí a alguien díscolo, una de esas mentes que no piensan más de una vez, o no quieren cavilar las cosas más de lo debido. Un ser cariñoso, libre, que derrama sinceridad y desparpajo.
Me he preguntado muchas veces qué habrá ahí dentro, donde empieza la conciencia, y acaba la reflexión... en el cajón cuya estancia no se detienen los sentimientos, ...no somos tan serios ni tan disparatados, pero me llamó la atención tu modo de enfocar los problemas, tus salidas divertidas, huérfanas de pensamiento.
Quizás sea ese grado de “locura”, lo que más me llamó la atención de ti, quizás sea eso lo que muchos de nosotros no sabemos dirigir.
Hubo un tiempo en el que Ismael Serrano me cantó al oído una canción, hablaba sobre Peter Pan, sobre Wendy, en definitiva sobre la niñez, y cómo va desapareciendo sin darnos cuenta. Me confesó que la infancia es un tesoro que la madurez nos arrebata, me lo cantó con su susurro desgarrador, quebrando el llanto en mi corazón su letra aguda.
“Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul, que me sorprenda a oscuras. Por favor, que no le de a la luz, no vaya a descubrir que suelo mentir, cuando juro ser aún ese niño”...
Aún te sigo viendo a oscuras, sigues siendo para mí, para nosotros tus amigos, el alma de la Wendy que Peter Pan conoció. Con tus polvos mágicos de Campanilla, hipnotizas las madrugadas. Aunque a veces quieras parecer la Wendy que Peter Pan descubrió al final del cuento:
“’Vengo a por ti’. Ella le dice: ’¡No enciendas la luz!’ Porque encender la luz significa enfrentarse a la jodida certeza de que hemos envejecido. Alguien entró de pronto en la habitación y encendió la luz. Y nos dimos cuenta de que casi no quedan niños. (...)
Espero que nunca enciendas la luz en mis ojos, y tu brillo ciegue cualquier intento de verte huir de “Nunca jamás”, donde me topé contigo, donde intento volver algún día...y de donde la vida, últimamente intenta expulsarte.
Intenta que esta mala racha que pasa por tu existencia, con la inestabilidad emocional que nos produce, no afecte a tu forma de ser, y sigas brindándonos tu sonrisa...
Un fuerte abrazo, tu amigo Juanjo.
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