El viento eres tú
- Déjame que te cuente, párate y escúchame.
- De acuerdo, pero aquí de los dos, el que vive en constante ritmo eres tú. El que varía mi equilibrio, eres tú. Recuerda, Corazón, "el viento eres tú". Tú eres quien me transporta a estados de éxtasis, y el que me hace llorar y reir.
- Te doy la vida.
- Como me la quitas.
- Dejémonos de rencores, y óyeme.
- Adelante, vuelco toda mi inteligencia a los oídos.
- Gracias, Conciencia, por concederme tu tiempo, tu pensamiento... pero dudo que tus sentidos no piensen en otra cosa que no sea lo que te diga a continuación. Y más que oídos, necesito razocinios.
- He dicho que te prestaré atención, mas tú sabes que influyes en mis idas y venidas. Tu dolor me absorve, por más que intente ignorarlo, estás herido, Corazón.
- De eso te quiero hablar...
- Pues no posterguemos más lo que has venido a decirme, aprovechemos este tiempo de tregua que me ofreces. Te percibo más tranquilo, y eso me inyecta una paz interior desconocida en los últimos días.
- Desde hace unos días, empiezo a contarte... vivo acelerado, en constante precipitación. El amigo Estómago te lo puede confirmar. Le hice enfermar, pues no está acostumbrado a vivir tan deprisa.
- Tengo constancia de que ya está bien...
- Aún se queja, me reprocha que por mi culpa, vive desde hace ya más de una semana con los indeseables Nervios.
- ¡Pufff! Los Nervios.Si es que ya te digo, tu armonía es esencial para nuestra tranquila convivencia. Todo es bello y de colores, cuando nos tocas esas melodías, los sentidos nos dormimos, nos acompasamos con tu breve latir. Con tu inacabable y vital movimiento.
- Déjate ya de usar palabras de Silvio. Piensa por tí mismo. Si algo tienes, amiga Conciencia, es sabiduría. ¿o no?.
- No entremos en ese tema. Tengamos la fiesta en paz, pues ni yo actúo siempre con la determinación de hacer las cosas bien, ni tú actúas "de corazón" normalmente. Te recuerdo, amigo Corazón, que el estar mal contigo mismo, nos afecta a los demás. Si eres egoísta, mi pensamiento así lo será. Por eso creo que debiéramos calmarnos, tú el primero. Estar ahora más que nunca unidos. Ya te noto precipitarte.
- No es para menos. Mi intención era conciliar nuestro rumbo. Darle un sentido lógico a lo que me aturde, y pensé que tú mi amiga, dotada de la Imaginación, la Razón y la decisión, me ayudarías, por el bien común.
- Jajajaja, me haces reir, Corazón. Yo tomar la decisión, perdona mi ironía, no te ofendas, no te alborotes...Cuento hasta diez.
(10 segundos después).
Amigo, mi decisión en los últimos tiempos está siendo tomada por tí. ¿Crees que decido lo que hacer?... No, ¿verdad?.
- Perdona que me altere, últimamente ando algo perdido. Eso lo he aprendido de tí, tantas veces lo has dicho. Pero tanto tú como yo, somos culpables de nuestros actos. Damos vida a un cuerpo, que anda extraviado, sin brújula ni timón. Ni mis caprichos, ni tus miedos mueven el cuerpo. No me considero el actor principal de esta marioneta.
- Te aseguro que yo tampoco muevo los hilos.
- Somos los dos, querida amiga. Somos los dos.
- Pero el viento eres tú... el que sopla como un huracán y arrasas mis castillos de arena. El que besa, da la mano, da un masaje y me duerme. El que un día piensa una cosa, y al otro persigue su contrario. Reconóceme que eres impulsivo. Reconóceme que eres joven aún, y que sueñas con mundos imposibles, que yo trato de maquinar. Nunca me dejastes cooperar contigo, siempre llegas y en un arrebato, silbas la canción que te apetece, porque querido amigo... el viento eres tú.
- No creo que lleguemos a ningún puerto. Siento que navegamos en alta mar. Tus pensamientos no llevan la misma dirección que mis deseos, y he aquí donde estriba el oleaje. El turbio vaivén que me hace naufragar, en tu mar de pensamientos.
- ¿Cuántas veces te tendí un salvavidas?...
- No aspiro a una vida tranquila, a una existencia calma. Soy músculo de acción.
- Nombras lo cuerdo como aburrido, ese es tu más grave error. Madurar, tener las ideas claras. La mente transparente. Saber elegir la opción adecuada. ¿Hasta cuándo he de esperar que suceda eso?. Vivo con el sinsabor de que jamás ocurrirá, me lo dice la Intuición.
- No hagas caso a la Intuición, esa creación de la falacia. ¿cuántas corazonadas tuvo y no acertó?...
La Inteligencia es aburrida, odio el camino predeterminado. Gusto de sobresaltos, aunque esté siempre quejándome. Y siento predisponeros, por ser como soy...
- No sabes lo que quieres, Corazón.
- Será eso.
- La obsesión te ciega. El vicio te corrompe. Pero necesito de tí. El viento eres tú... sin ti sería una tábula rasa. Y tú sin mí, serías un impulso sin frenos.
- Déjame ir, me he equivocado tantas veces..., pero fue buscando el bien común. Trabajamos en equipo, no me hartaré de decirlo.
- No lo olvido. Es más, estoy contento de que tengas trabajo. Pero ojo, no te dejes comer terreno por la Ilusión, por la Fantasía, la Imaginación... querrán engañarte, como lo intentan conmigo. No dudo que son necesarias para meditar todo el torbellino de imágenes que se me suceden, aunque ya hemos hablado de que no corren tiempos para el Sueño.
- La vida es sueño, Conciencia. Sin mi instinto abrumador, y sin tu pausa calculadora, no seríamos los personajes principales de este cuento, perdón, cuerpo.
- Llámale cuento, puedes llamar cuento a la historia que día a día escribimos. Como dices, yo soy la libertad, el segundo de mesura que empleo para elegir las opciones que hemos de tomar, cuando me dejas. Cuando tu excitación es paciente. Cuando duermen los caballos de tu motor, formamos el equipo más potente. Las páginas más brillantes de nuestra biografía brotaron de mis principios, mezclados con la tranquilidad de alma que me contagiabas.
- A ver, dejémonos de espiritualidades. Háblame a la cara, háblame de cosas terrenales. ¿Qué siento?... Tú eres mi luz, la que me dirige. No dejo de llorar, ¿por qué me torturo, acaso no es precioso lo que siento?... y si lo es, ¿por qué me ahoga?... ¿por qué castigo al pecho, aprisionándole con un malestar que debiera ser bueno?... y al resto de compañeros de viaje, ya hablé antes del estómago y sus nervios okupas. Es posible que pueda liberarlos. Pero te necesito, te tiendo la mano, no me falles ahora.
- Sabes que no lo haré...
- Me emociona oirte así. Notarte con la voz ronca, partida por el llanto.
- El viento eres tú... mi demente guía, que me transporta donde nadie sabe llegar, donde nadie puede escapar.
- ¿Me ayudarías a olvidar?... Ejercita tus habilidades para mantener la mente en blanco. Si tu pizarra no elimina el elemento que quiebra mi salud, enfermaré.
- No seas tan dramático.
- Ya quisiera no serlo. He pasado más veces por esto, pero esta es distinta, ¿verdad?.
- Todas las situaciones son distintas, no hay dos iguales. "No nos bañamos dos veces en el mismo rio".
- Ayúdame a borrar su imagen.
- No puedo, está grabada en la piel. No puedes pedirme que mutile un sentimiento que crece a diario. Eres responsable de su nacimiento. Como lo serás de su crecimiento, o su desaparición. No hay tatuaje eterno.
- No te pongas tan filosófica.
- Te daba una humilde opinión. Sólo quiero saber si quieres matar este sentimiento.
- Jamás fui asesino de mis deseos. Fueron ellos los que me hicieron derramar sangre. Son ellos los que me torturan. Y siento manteneros en vilo. Pero mientras vibre, me siento vivo. Me siento útil. Soy un incansable soñador, utópico.
- Hace ya 10 días de aquello...
- No me interrumpas, por favor. Decía que mi quimérico actuar, será suspendido el día que la savia no riegue mis venas y arterias. Cuando esto suceda, cerraremos los ojos, y descansaremos en paz. Mientras esto sucede, quiero que seas compañera de viaje. Tu cordura, mi locura.Te he oído hablarme del justo medio aristotélico, pongámoslo en marcha. Si conservamos el equilibrio, seremos intratables.
- No te ofendas si me río, querido Corazón. Pero me hablas de formar un equipo, me hablas de equilibrio, de cordura... ¿Desde cuándo juegas con la frágil mentira?. Pero no, no te vuelvas a ofuscar, ya noto como transmites tus centelleantes dolores por todo el organismo. De nuevo siento el martilleo en la mente, oigo quejarse al Estómago, y hasta intuyo apretarse el cinturón alrededor del pecho. Vivo en la titubeante ciénaga de pensar que no hablamos el mismo idioma. De sobra sabes que me has engañado en multitud de ocasiones.
- No puedes desprenderte así por así, de mí.
- No trato de abandonarte, tu lucha es nuestra lucha. Tampoco pretendo invitarte al conflicto. Somos cómplices de nuestros engaños y verdades. Estoy a tu servicio, soy tu subordinado... danzo al ritmo que me invitas.
- Mi ritmo es enfermizo.
- Después de la tormenta vendrá la calma. El viento eres tú... te acercarás a mí con tus cantos primaverales, tu melancolía otoñal; tararearás esa melodía que me hace sentir humano. En fin, aparecerá la seriedad de alma.
- No se concilia el temor en mí. Soplo alto...
- Violento, amigo.
- Más fuerte lo haré, cuando tenga su imagen real frente a mí. Serás necesaria, no me abandones en el momento crucial. Sabes que la astuta Timidez está esperando su ocasión, puntual y quisquillosa.
- Lo sé. Ella es tu enemiga, te pierde. Piensa en un momento todas las cosas que dejaste de hacer por ella. Nunca te lo agradeció, tan sublime y orgullosa...
- ¿Sabes? me siento mejor, a pesar de tener mis altibajos.
- Es normal. La última semana trabajé siempre sobre una imagen: un sofá, el roce de unas manos con su caricia, enriquecido por el recuerdo de una angelical mirada. Vencida por el sueño y la ternura del instante.
- Te vuelves a poner demasiado tierna.
- Eres tú, el viento eres tú... yo sólo pienso, lo que tú me das. Y me dejo llevar por tí. Porque no lo olvides... EL VIENTO ERES TÚ...
0 comentarios