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La Morada del Unicornio

Felices fiestas

Felices fiestas

Quisiera felicitar, en estos días tan entrañables, a todos mis compañeros/as. En unas fechas tan familiares, que la empresa, en un detalle que la honra, ha querido que pasemos cerca de los nuestros. Y ya nos anuncia, que para el año que empieza, pensando siempre en nuestra vida social, tendremos aún más tiempo libre.

No puedo olvidarme de aquellos compañeros, que con su esfuerzo y constancia, trabajan a diario para una mejora de las condiciones laborales. Tal es su empeño y perseverancia, que apenas sacan tiempo para visitarnos…

A día de hoy, están inmersos en una ardua negociación con la empresa, en busca de nuestro beneficio. Con lo que su compromiso, les ha llevado a reaparecer en público, más de lo previsto, (para quien no lo sepa, una vez cada cuatro años).

Sí, no se equivocan, me refiero a los camaradas que ocupan las listas sindicales. Y constituyen, aquello que nació violentamente por 1830, para combatir el aumento de la jornada laboral, (eso que hace unos días, en pleno siglo XXI nos querían devolver), la reducción salarial o, el trabajo infantil, entre otras cosas.

Efectivamente, me refería a los sindicatos, esa asociación integrada por trabajadores en defensa y promoción de los intereses sociales, económicos y profesionales que tiene como objetivo principal, el bienestar de sus miembros y, generar mediante la unidad, la suficiente capacidad de negociación, como para establecer una dinámica de diálogo social, entre la empresa y los trabajadores.

No podía olvidarme de ellos, a los que les reservo un brindis estas fiestas, agradeciéndoles, todos los logros conseguidos en el último convenio firmado. De igual modo, no me perdonaría, no felicitar públicamente, uno de los últimos frutos cosechados por el sindicato mayoritario: la posibilidad de elegir nuestras vacaciones, concediéndonos una rotación de descansos. Siempre tan generosos.

Tampoco, quiero dejar a un lado, mi agradecimiento para aquellos que están consiguiendo, que mis conocimientos matemáticos mejoren, en el siempre arriesgado intento de calcular la nómina.

Hablando de riesgos, congratulo a los responsables de la seguridad e higiene laboral, que han hecho que el ir a trabajar, se haya convertido en una visita a un parque de atracciones: vehículos que no frenan, otros que no tienen luces, o aquellos que no pasan revisiones, y son una caja de sorpresas.

Tenía que apuntar una queja, no todo iba a ser cumplidos… desde hace unas semanas, se han dado situaciones en las que no ha habido suficiente trabajo para el personal contratado. Provocando un paréntesis en la producción. Pero ya veo que existe una gran comunicación entre sindicatos y empresa, y he observado que todo sigue como antes, sin lagunas contractuales. Y, como merece a esta empresa bandera, la manufactura no se detiene. Era de extrañar, después de aleccionarnos sobre el rendimiento, que se le puede sacar a un par de horas, no producir en el mismo intervalo horario, para desconcierto nuestro.

Acabando  ya mis felicitaciones, tampoco pasaré por alto, (y será motivo para otro brindis), el desinterés que la empresa  tiene, al abonarnos a unos cuantos compañeros,  el trienio. Todo ello, sin haber sido reconocida judicialmente la antigüedad. Menos mal, que el sindicato nos ha abierto los ojos, y poniéndonos en sobre aviso, nos previene de la lotería que resulta demandar por algo que legalmente nos pertenece.

Y bien, no podía despedirme sin dejar una idea que considero útil, y seguramente de fácil acuerdo entre las dos partes que negocian nuestro futuro: dado el recuerdo, y homenaje que últimamente concedemos a aquellos trabajadores que no gozaron de derechos. Creo que podríamos lograr una mejor representación, si recortamos las dos horas de contratación a una. Así, su memoria se vería más nítida. Podríamos, sin duda, recortar el período que desaprovechamos yendo al baño, bebiendo agua, apuntando horarios, leyendo prensa, etc. Trabajando con intensidad en un ciclo de sesenta minutos, quién sabe si seis días en una semana.

Aquí dejo pues, mi humilde opinión, aún a sabiendas de que no estoy a la altura de aquellos que negocian nuestro destino. Por esa razón, mis compañeros y yo trabajamos, para que podáis guiarnos fidedignamente nuestros pasos.

Muchas felicidades a todos/as, y que el 2009, por lo pronto, nos traiga algo de vergüenza.

Feliz año 2009.

 

 

 

 

 

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