Sólo sé...
Inmerso en el silencio
con su hermética burbuja
a rastras con su yo.
Atrapado
por el antropocentrismo post-moderno.
Se hace consciente y
le asalta la vacuicidad existencial.
Revolotean preguntas
se disparan respuestas,
infectadas por la cultura
su mundo y, la experiencia.
Taxonomías que salven
del abismo de la nada,
relajantes musculares, opio
para la mente inquieta del filósofo...
Divino ruido
que exterminas el incómodo run run.
Oportuno ruido
que extingues el pensar,
y sin este no hay ser, ya se sabe,
y sin ser, no soy nada.
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