Abuela Teresa
Óleo sobre lienzo, 24 cms x 35 cms.
Cuando comencé esta aventura, no sabía donde me metía. Todo empezó con el dibujo de una fotografía algo más grande que el formato carnet. El posterior retoque en carboncillo, en otras escalas. Y finalmente, del boceto pasé al precipio... pues más que valiente, he sido imprudente.
Para quien no lo sepa, un retrato exige la perfección de los trazos, las luces y las sombras exactas, todo acorde al dibujo, que no se puede perder en ningún momento. No os podéis imaginar cuántas veces vi cambiar el resultado, con unas pinceladas equívocas. Ni cuántas veces insinué con la pintura, el rostro de mi madre, (por algo es la hija de la protagonista del retrato).
La excelencia del resultado se la debo a las correcciones y el tiempo que mi maestro Joaquín ha empleado en este, mi capricho. Al cual le agradezco enormemente su trabajo.
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