Chandrayaan I
No deja de sorprenderme alguna que otra noticia. Hace un par de días, creo recordar, nos anunciaban que la India lanzaba el primer cohete, no tripulado, a la Luna. Todo un lujo, ¿no creen?, para un país que no destaca precisamente por su solvencia económica.
Visto a ojos externos, un país pobre.
Si les soy sincero, lo que haga la India, como lo que hagan otros países, me da igual. Me afectaría si fuese en mi país, y me hubiesen tocado el bolsillo para este tipo de pajas mentales, poco fructíferas, del ser humano.
¿Hay derecho a malgastar tanto dinero público? Me gustaría pensar, que todo el pueblo hindú está al tanto de estos caprichos. Y, sí, digo malgastar, porque tenía a la India como un pueblo maltratado por las catástrofes naturales, y el hambre.
Seguramente, algún ciudadano saque pecho de los avances científicos de su estado. Estará orgulloso del sentido y políticas de acción de su gobierno, aún no cumpliendo con sus necesidades básicas.
Ese goloso dinero, se me antoja muy apropiado para haberlo invertido en menesteres más prácticos y necesarios. Crear una economía más autónoma, a fin de cuentas.
Sospecho, que el despilfarro en experimentación espacial, ha sido posible a consecuencia de la ceguera en la que vive el pueblo hindú. Poder equivalente con el que somete Arabia Saudita a sus ciudadanos. Masa sustentada en la incultura, la misma que le conviene a un gobierno para regir sin oposición, la tan esgrimida en regímenes dictatoriales.
A unos, pienso, les habrán prometido una magnífica vida de ultratumba, rodeados de mujeres y pecado, mientras ellos, los elegidos, disfrutan la vida terrenal, sin privarse de nada. Gastando los petrodólares a destajo. Y a estos otros infelices, de los que les hablo, quizás les habrán prometido la Luna.
Nosotros nos conformamos con menos: una Euro - copa de fútbol.
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