Pensando la nada
El ente que no-es, no es nada. ¿Se puede decir de algo que no es, algo? ¿Debe formar parte del lenguaje la nada?...
¿Puedo pensar algo que no es? Sí, por ejemplo, un perro de 10 patas. Aunque ya no sería "perro", sería otra cosa, otro concepto). Podría pensar en una montaña, que se alzase sobre el nivel del mar, más de 30.000 metros. Puedo pensar algo o alguien que fue y, ya no es. Pensar que todo en mi habitación está como lo dejé la última vez...
Ahora me pregunto: ¿Es real el pensamiento? Desde una perspectiva ingenua, platónica, afirmaríamos hasta la realidad de las ideas. Defenderíamos, cierto realismo utópico que nos haría abrazar la creencia de que las ideas, el fruto conceptual de nuestras mentes, es algo real que está, por decirlo de algún modo, flotando en el ambiente, para ser capturado por nosotros.
El idealismo se alza sospechosamente, sobre el nominalismo y los universales, para dar respuesta a esto. Veamos con más detalle ambas posturas:
El nominalismo toma partido por lo particular, por nuestra subjetividad. Nuestro juicio es lo que cuenta como verdad. Principales figuras de esta corriente son Duns Scoto y Guillermo de Ockham. Mientras que los universales, que datan de la Grecia Antigua, defienden una verdad universal de las cosas, a la que se llega por técnicas como la mayéutica, la ironía o la dialéctica discursiva. Podríamos decir que Sócrates fue su principal valedor, aunque hay defensores de los universales en el período conocido como neo-platonismo.
El idealismo pues, propone la totalidad. Ya no se trata de decir que para hallar la verdad es necesario mi juicio particular. De ser así, habría millones de verdades, o lo que es lo mismo, una pluralidad, que nos llevaría a negarla simplemente. Tampoco se trataría de apuntillar que la verdad es algo así como un común denominador, un universal absoluto, puesto que no hay una única mente. La totalidad será entendida como el ejercicio lógico de la razón, la dialéctica que Hegel nos muestra brillantemente, en un acto sin fin. Que consta de tesis, antítesis y síntesis. Un contrastar ideas ad infinitum.
Es decir, la verdad sería un juego de afirmación, negación, afirmación, negación, y así eternamente. Pero el ser humano es finito, esto quiere decir, que no podemos alcanzar un conocimiento absoluto de la realidad, como pretendió el ya citado Hegel.
Para Heidegger, la nada nadea, en el sentido poético de que participa de la realidad. Tiene ser, aunque su presencia sea un no-ser. La forma necesita de la nada, para crear sus objetos, como el vaso de la oquedad para recibir el líquido. Contradecimos a Parménides en este punto, para el cual, era necesario decir y pensar entes. La nada, no sería, y no podría decirse nada de ella. Menos aún, pensarse.
¿Puedo pensar en la nada, o el hecho de pensar en “la nada” es impensable, aunque se transforma esa idea de “lo no pensable”ya, en un pensamiento?
El ente se me representa, con su presencia, invitándome a conocerlo. Busca su interpretación, exige el ser conocido, en el despliegue que ejerce en la realidad. La nada se dispersa en las formas, son parte intrínseca de cada ente, y no piden intérprete, porque su esencia es el no-ser.
Volviendo con Hegel, la nada sería la antítesis del ser, su negación. Aquí surge el principio de contradicción: “A es A”. (“Todo aquello que es, es y no puede no-ser”, siguiendo nuestro ejemplo). Pero el alemán, una vez más, supera el pensamiento clásico de Aristóteles, demarcándose por defender un tercer movimiento, la síntesis, (A y no-A), que sería una nueva tesis, como hemos dicho, potencialmente refutable ad infinitum.
Si todo es permisible de ser negado, la verdad se presentará como relativa. Aunque decir que todo es relativo, es también relativo…
ARS MAGNA
Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.
"Poesía" 1970 –1985 ( Leopoldo María Panero)
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