Llueve sobre mojado
Se ha levantado otro día gris. Y se me antoja hasta macabro, pensar que el azar escogió semejante escenario, para dar a conocer una de las noticias más tristes que he recibido este año.
El río venía sonando, es cierto. No era el típico dime y direte aeroportuario, ya había cogido forma, incluso fecha. Y, en efecto, el río ha terminado por desbordarse. Y las consecuencias son catastróficas…
Gris y lluvioso día para los empleados de tierra de Iberia. Pues acaban de anunciar el despido de 4500 empleados. Uno de cada cuatro, o lo que es lo mismo, veinticinco de cada cien, perderán su trabajo. Cifras estas a nivel nacional.
Pasé más de once años en la compañía Iberia, y desde el primer día, un lluvioso también, 18 de Marzo de 1999, oía rumores acerca de que dejaría el handling en Málaga, porque no le salían las cuentas, o lo que es lo mismo, no ganaban todo aquello que aspiraban.
Once años de precariedad laboral, y no había que ser muy inteligente, para percibir la dejadez y mala gestión que se llevaba a cabo en la empresa.
Pero no creo que sea el momento de echarle la culpa a nadie. Las cartas están sobre la mesa, la empresa acaba de hacer otra jugada maestra contra los trabajadores, (los mismos que generan los beneficios para Ella). Y mucho me temo, que la empresa jugó siempre con sus cartas al descubierto. Quizás sean otros los que sabían lo que ocurriría, y llevaron sus naipes en secreto. Y lo peor de todo, nadie esconde un as salvador bajo la manga… (o sí).
Mucha gente no hizo sus deberes, y sólo pido que no te fustigues más de lo necesario, amigo trabajador. Que no te acusen de pasividad, o de merecer esto porque no has luchado por otro futuro mejor. Hay cosas que escapan a tu competencia, y son la razón de existir de otros: SINDICATOS.
Tú, trabajador, has cumplido con tu cometido con creces:
Te has mojado cuando llovía, jugándote la vida trabajando con alertas meteorológicas o haciendo trabajos con baja visibilidad, (push back, por ejemplo). Al igual que has trabajado con temperaturas superiores a cuarenta grados. Has hecho turnos de más de nueve horas, o jornadas partidas de 5 horas. O te han hecho venir dos horas de madrugada, en infinidad de ocasiones.
No olvido el estado lamentable de la maquinaria, sin ser renovada. Tampoco la inestabilidad económica, y esa clase de suspense a la hora de cobrar, con cantidades tan dispares.
Sí, compañero, has perdido vida social a cambio de esclavitud laboral, porque además, eres una persona mal vista si decides no dilatar tu jornada cuando se producen retrasos o cualquier otra incidencia en los vuelos. Como si ya no fuese suficiente castigo, los horarios estrambóticos que tenemos.
Sólo por estas cosas que enumero, y por muchas más que olvido, deberías de estar orgulloso de tu trabajo, y tu productividad. La misma que ha enriquecido a tu empresa, y de este modo tan cruel te lo paga.
Sólo puedo daros mi ánimo, aunque suene a pésame. Siento con impotencia el hecho de que haya gente que aprecio mucho, pasándolo mal. Como si ya no tuviesen bastante con padecer el trabajo que desempeñan. Y la incertidumbre que hoy se ha avivado, y sabe cuándo dejará de atormentar, no se la deseo a nadie…
Y es que lo peor de todo esto, es que la empresa concede el “privilegio” de gestionar los despidos a los sindicatos. Y si en un plazo no lleva a cabo la ejecución de los 4500 despidos, será Ella misma el brazo ejecutor.
Muchos de estos despidos, me informan, que serán cubiertos con prejubilaciones. Pero no todos, es una cifra muy elevada. Para echar más leña al fuego, la empresa muestra un interés por la compra de Vueling. La verdad que no deja de sorprenderme lo despiadado y cruel que puede llegar a ser el sistema capitalista.
En definitiva, llueve sobre mojado, y a nadie sorprende en estos tiempos, por desgracia, que estas noticias ocurran. Era una especie de “Crónica de una muerte anunciada”, la de la compañía Iberia.
Pero no duele Iberia, duele saber que la gente que ha dado su salud por esta compañía, pierda su puesto de trabajo. Duele saber que los vivarachos de la empresa, decidan quién debe seguir y quién no. Duele saber, que los sindicatos, una vez más, sí tenían una carta bajo la manga. Una que pone: YO ME SALVO EL CULO.
Un comodín ante subrogaciones y despidos.
Lo veo claro, unos hicieron su trabajo. Otros vivieron del trabajo de ellos.
Suerte y Salud, compañeros.
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