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La Morada del Unicornio

El hombre de los dados

Luke Rhinehart tiró los dados. Aguantó la respiración...

se jugaba algo más que la dignidad: destrozar su yo.

Borrón y cuenta nueva. No ser alguien.

Anticipar la muerte, fusionándola con la vida, o la existencia azarosa.

Adiós al aburrimiento. No habrá un hábito previsible, pensó.

La subjetividad construye barreras, levanta prejuicios, acoge a la hipocresía.

El azar se deja llevar, se deja llevar…

No desearás, no habrá sufrimiento posible, porque no es posible elegir.

El pensamiento queda huérfano, amputada la tarea que lo activa.

Fulminar el sujeto, (humano, demasiado humano)

 

El hombre de los dados: Luke Rhinehart, Editorial Destino, 1971


 

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