POEMAS DE INVIERNO I
Rompe el tedio oír tu voz,
reflejar en tus ojos mi pensamiento cansado
que convierto en palabras
dándole vida a mi experiencia con tus sentidos,
que saben escucharme.
Beso tu sonrisa
cuando de Ronda hablas,
la ciudad soñada,
te espera dormida.
Mientras la desnudas acá
viajando con el recuerdo
y la certeza de que pronto volverás
a caminar hasta el tajo, paseando por la Alameda.
Un clarinete que se escapa del foso taurino,
te pone los vellos de punta
cuando el torero entra en suerte a matar...
tu mente se pierde,
en el vacío que desciende el tajo.
Inhalas un aroma a jazmín
que huye de una biznaga que él le regala a ella...
los miras y te ves en ella,
proyectada al olvido y la reminiscencia de antaño.
Hubo tiempos mejores, piensas,
que volverán,
...mientras tanto
cierran los escaparates de la calle Espinel.
Y la bola de helado se pierde
entre tus labios
bajo el calor que le das.
Unos ojos se ven sobre un espejo,
te observas y ves la niña
que aún sobrevive en tus pupilas...
mas no reconoces la mujer,
que hoy lleva el cuerpo y las ropas
sobre su cuerpo.
De pronto tu camino se detiene
la fatiga te aborda,
el miedo se inyecta en ti,
los colores desaparecen,
blanco y negro pueblan tus visiones
cuando descubres que has regresado...
Tal Alicia
del País de las maravillas
abandonas los adoquines del casco antiguo,
con su romanticismo intrínseco.
Para toparte con el gris opaco y aburrido
del muelle y su hipódromo.
Tu trabajo, tu estrés,
las caras de los allí presentes, todo un poema.
Cuando descubres que entre el ruido,
alguien escribe algo, algo que leerás más tarde,
que lees ahora.
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