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La Morada del Unicornio

Palabras

Las palabras vinieron sin esperarlas.

Acudieron, cuando no habían sido llamadas,

y no aparecieron cuando más las necesité.

No definieron lo que sentía,

aunque me empeñé en describir mis hechos.

En alguna ocasión, emergieron como pensamientos,

y las enterré como nacieron.

Otras veces, las eternicé sobre el blanco del papel.

Archivadas, olvidadas en forma de modernos megabytes,

o en libretas abandonadas.

De vez en cuando, las rescato.

Pero quitado el polvo que las cubría,

ya no las reconozco.

Palabras variables, superfluas o ambiguas.

Palabras que pueblan mis días, y se convierten en ruido.

Preferiría, si estuviese en mis manos hacerlo,

el silencio, al montón de palabras sin sentido.

Escuchar la calma, la vacuidad de sonidos,

que a muchos asusta.

Prefiero inventar las palabras que no fueron dichas,

y evitar con ello,

el daño que el silencio provocó

en ese precipicio que dejó, al intentar explicar un sentimiento.

Lo reconozco, siempre vuelvo a ellas.

A pesar de que sean estériles muletas,

que no terminan nunca,

de saciar mis múltiples dudas existenciales.


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