Paso a paso
Con el mp3 a todo volumen. Paso a paso, autómata de mi camino, ya aprendido. Treinta minutos la ida, otros treinta la vuelta. Desconectando de la realidad, sin oír la música tampoco. Inmerso en pensamientos, que intento rumiar, recién salidos del horno. Algunos viejos fantasmas me acompañan en mi viaje. Espectros que aparecen y desaparecen cuando se presentan otra serie de pensamientos que encadeno.
La canción es lo que menos retumba en mi cabeza. Huye como el agua por un colador, escapándose entre los agujeros de mi filtro. Atrapando únicamente las ideas que aún no he digerido, y por tanto, me hacen pensar. De vez en cuando, la guitarra de Silvio, la voz de Serrat o el sentimiento de Ismael me despiertan de mi sueño teórico. Otras, llego a casa sin recordar todo lo que oí.
Repienso lo que minutos antes se dijo en las aulas. Intento que calen en mí, las palabras que no quieren permanecer en mí. Y sin quererlo, voy llegando, como el caminante del poeta, que golpe a golpe, verso a verso, iba sabiendo llegar:
Caminante son tus huellas el camino y nada más. Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista se verá la senda que no se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar.
Si me ves y no te saludo, discúlpame.
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