Blogia
La Morada del Unicornio

POEMAS DE INVIERNO VI

Me despertó la cruda brisa que entraba por mi ventana,

más la claridad creciente.

Mi cuerpo tendido sobre el lecho, solitario de la mañana.

Y esa música serena que vuelve a sonar en mi cabeza.

Esa melodía que me despierta del tedio el domingo.

Todavía recuerdo cómo corríamos por la arena descalzos,

para abatidos al tiempo, con los pies en remojo besarnos.

En la noche fresca de Enero, bañarnos en la escarcha

que caía invisible sobre nosotros.

Allí sonó nuestra música, con nuestro cosquilleo pueril.

De fatiga deseada, de deseo fatigado, pero siempre anhelado.

Fue allí donde se mezclaba nuestra armonía con las olas,

puntuales que rompían en nuestros desarropados pies.

Allá pasamos por alto las barreras del pudor,

olvidando que todo tiene final, hasta el mismísimo amor.

Sí, fue allí donde te desnudé por primera vez,

torpe en mis gestos, ágil en el apetito.

Sobre la morena arena, de una solitaria playa,

como solitario está hoy mi corazón, cuando te recuerdo.

Y sólo consigo arrancar los acordes de aquella canción...

Sin ritmo, perdido el compás de la serenata que nos unió,

mostrándonos como frágiles piezas de un rompecabezas,

que hoy olvidé reconstruir.

Casi todo quedó allí, arrastrado por las olas,

perdido en la memoria de un inclemente invierno, que me trajo a ti. 

 

0 comentarios